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martes, 27 de diciembre de 2011

Cómo lograr el enfoque perfecto

A pesar de que la tecnología de los programas de edición ya permite incluso mejorar algo una imagen desenfocada, el desenfoque es uno de esos errores de difícil solución que ha costado más de un disgusto a todo tipo de fotógrafos, desde los amateur hasta los profesionales, ya que una foto desenfocada tiene difícil arreglo, y no siempre nos damos cuenta en el momento de tomar la foto y revisarla en nuestro equipo.

Un repaso a las opciones de enfoque que tenemos

  • Enfoque de zona automática: la cámara detecta al sujeto y selecciona el punto de enfouqe
  • Enfoque de zona dinámica: el usuario elige manualmente el punto de enfoque y en el caso de que el sujeto abandone objeto enfocado la cámara se basará en la información que ha obtenido del resto de puntos
  • Enfoque de punto único: el usuario selecciona un punto y la cámara enfoca únicamente ese punto.
    En ALTFoto puedes consultar un desglose mucho más completo de los tipos de enfoque.

El problema que plantea el enfoque de zona automática es que funciona muy bien cuando queremos fotografiar un sujeto, pero no tan bien cuando el objeto de nuestra fotografía es un paisaje. La mayoría de los usuarios utilizan por defecto AF de punto único, seleccionando un punto de enfoque de todas las posibilidades que nos ofrece nuestra cámara. Un error muy frecuente en este modo de enfoque es utilizar el punto central como referencia, enfocar al sujeto esté donde esté y, presionando el disparador, volver a reencuadrar la cámara.

La consecuencia de todo esto es que perdemos el enfoque en el lugar que deseamos. Si la diferencia es perceptible pronto nos daremos cuenta del error, pero en muchas ocasiones la diferencia es tan sutil que sólo notamos que hay algo extraño en la foto sin saber exactamente qué es.

¿Por qué ocurre esto? Pues porque al enfocar un punto estamos creando un cuadro de enfoque paralelo del que tiene toda la información nuestra cámara. Es decir, al pulsar el disparador a la mitad la cámara retiene las instrucciones, porque recordemos que la cámara no es un ojo, y no sabe en qué lugar está cada uno de los elementos de nuestra foto, sino que está siguiendo nuestras instrucciones.

La solución para esto es utilizar los puntos de enfoque de nuestra cámara siendo conscientes de lo que estamos haciendo. Una cámara réflex de nivel bajo o medio puede tener entre 5 y 11 puntos de enfoque, suficientes para abarcar las áreas más importantes de la imagen. El punto de enfoque que tenemos que elegir es aquel que coincide con el lugar más cercano que queremos dentro de foco.

Es fundamental evitar enfocar y reencuadrar si queremos conseguir una buena imagen, sobre todo si estamos utilizando aperturas grandes, ya que es en estas imágenes cuando más vamos a notar la ausencia de foco.

Fotos: D. Norwood/ Pippin Graham/ Microsiervos










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